1ª Edición de la Universidad de Verano del Rincón de Ademuz 2017, “Paisaje rural: salud e innovación”

El sistema territorial de la Comunitat Valenciana está constituido por diversos componentes que se articulan entre sí, dando lugar a un mosaico paisajístico. Una sucesión de paisajes, resultado del diálogo entre naturaleza y cultura. El paisaje funciona como una totalidad y por tanto se concibe, no como una sucesión de elementos inconexos, sino como un todo en continua evolución.

El paisaje está conformado por componentes que influyen en las alternativas de progreso. Es una pieza esencial en los procesos de desarrollo territorial. Existen cuatro factores que actúan de manera determinante en este desarrollo. Por una parte, el bienestar, la salud y la calidad de vida, por otra la innovación, por otra la creación de redes y finalmente, por otra, el aprovechamiento racional de los recursos existentes. Calidad de vida, innovación, redes y recursos fijan las bases de un desarrollo territorial integrado, fundamentado en los valores del paisaje, que es capaz de hacer compatible la competitividad económica, el bienestar social y la sostenibilidad ambiental; y disminuir los desequilibrios territoriales, aunando el desarrollo económico con el desarrollo social, el sostenible, y con la cohesión territorial.

El medio rural ha sido históricamente concebido como un espacio geográfico singularizado por cinco aspectos comunes: una densidad de población baja; la importancia de la actividad agropecuaria; el predominio de los espacios abiertos y la arquitectura vernácula; la fuerte relación entre la población y el medio natural que los rodea, que determina su propia identidad y paisaje; y las fuertes relaciones sociales que se establecen entre sus habitantes. Durante mucho tiempo, la idea del progreso y de desarrollo implicaba la desruralización. Lo rural era concebido como la expresión de un mundo tradicional preindustrial y culturalmente atrasado. Esta visión ha estigmatizado a una población que, envuelta en una profunda crisis económica y social, con su desánimo, ha contribuido a reforzar el círculo vicioso del éxodo y el envejecimiento.

Afortunadamente, se trata de una visión que trata de ser superada por el nuevo perfil de la sociedad rural actual. En las últimas décadas han tenido lugar transformaciones importantes en nuestro mundo rural; eso es hoy un hecho incuestionable. Estas transformaciones han implicado modificaciones espaciales, funcionales y socioeconómicas. El concepto «rural» ha pasado, en poco más de 20 años, de ser sinónimo de tosco o atrasado a tener un cariz más notable y hasta ser sinónimo de «calidad». Los paisajes rurales, junto a todo lo que encierran, como son las tradiciones, símbolos y bienes patrimoniales, que en los tiempos del éxodo poblacional desde las áreas rurales se desechaban como manifestación del subdesarrollo, son ahora recuperados como recursos para el desarrollo, la innovación, la salud y la calidad de vida.

Las políticas de desarrollo territorial, económico y social en la Comunitat Valenciana conciben al paisaje rural y su patrimonio cultural como un recurso territorial. Un recurso que funciona como instrumento de desarrollo, pues contribuyen al progreso económico, a la creación de identidades y al bienestar colectivo.

Al igual que los paisajes rurales pueden catalizar el emprendimiento y la innovación, existe un creciente interés por el potencial rol del paisaje en la salud humana y en el bienestar. De hecho, desde hace ya varias décadas, investigadores de diferentes disciplinas afirman que los paisajes rurales son fuente de salud. El contacto con el medio natural y la práctica de actividades recreativas, mejoran afecciones tanto de tipo fisiológico como psicológico, especialmente en colectivos más sensibles como son las personas mayores y las personas que presentan algún tipo de discapacidad.

La naturaleza del desarrollo territorial es compleja. Y es compleja porque el territorio es un sistema complejo del que no siempre se puede predecir su comportamiento. Resulta necesario el fomento de procesos de aprendizaje colectivo capaces de generar actitudes innovadoras, la configuración de redes socio-institucionales que permitan llevar a cabo proyectos de interés común, y la preocupación por el uso de los propios recursos que faciliten su puesta en valor. Se trata de plantear una nueva cultura y gobernanza territorial fundamentada en la conformación de “territorios inteligentes”, es decir, territorios capaces de contribuir a mejorar la calidad de vida de la sociedad que los habita y al desarrollo personal de los ciudadanos.

La Conselleria de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio, y la Universitat de València, mediante la Cátedra de Participación Ciudadana y Paisajes Valencianos y el Vicerrectorado de Participación y Proyección Territorial, sensibles a las problemáticas de tipo ambiental, económico y social que experimenta el interior de la Comunitat Valenciana, desean participar en la cohesión, equilibrio y competitividad territorial del medio rural, impulsando esta 1ª Edición de la Universidad de Verano del Rincón de Ademuz (UVRA). Una acción que se plantea como un espacio de encuentro para la formación, la reflexión conjunta y la transferencia de conocimiento en materia de paisaje, salud, innovación y desarrollo rural, en la que colaboran el Instituto de Educación Secundaria de Ademuz, la Mancomunidad del Rincón y el Ayuntamiento de Ademuz.